Mi(s) libro(s)

Iluminaciones – marzo de 2023

Ejemplares del libro "Iluminaciones", de César Niño Rey, junto a una vela encendida.

Para que alguien se llame a sí mismo «escritor», basta con que escriba con cierta regularidad, da igual si se trata de poemas que va repartiendo por libretas y blocs, una novela guardada desde hace años en una carpeta del ordenador, aforismos anotados al vuelo, fragmentos de ensayos de futuro incierto… Sin embargo, uno siente que para poder presentarse como un autor ante los demás debe primero haber dado el salto a la publicación, especialmente cuando —como es mi caso—uno ha orientado su carrera profesional por otros caminos y nadie más sabe cuántos días (y, sobre todo, cuántas noches) ha dedicado a la escritura.

Estos días de marzo ha aparecido mi primer libro, Iluminaciones (Editorial Pie de Página), así que empiezo a aplicarme esa etiqueta que expresa una dedicación y un oficio y una vocación, aunque no es la dedicación o el oficio o la vocación que me permite pagar las facturas (y a pesar también de que todavía me siento un intruso en un mundo que, al menos para mí, conserva una aureola de seriedad y prestigio).

Como explico en esta entrevista que me hicieron con motivo del lanzamiento del libro, Iluminaciones reúne nueve relatos con protagonistas, escenarios, enfoques y extensiones muy diversos. Los hay más cercanos al realismo —en un sentido no restrictivo—, mientras que otros derivan hacia lo fantástico; la fiabilidad de los narradores varía también de forma notable, y la nota dominante puede recaer en el humor, lo psicológico, el suspense, lo atmosférico o incluso en el estilo.

Autorretrato con un ejemplar de "Iluminaciones".

Un nexo, sin embargo, vincula todos los textos: aunque los personajes llevan vidas aparentemente ordinarias, bajo esa superficie gris, como corrientes silenciosas, discurren conflictos, obsesiones, secretos y rarezas impensadas. En cada historia, además, una revelación sacude ese mundo interior, aclarando el pasado, cambiando el sentido del presente o anticipando el futuro. No siempre se trata de grandes visiones o de algo trascendental, lo que se descubre puede ser también banal, ridículo o incluso engañoso.

En rigor, el título de esta página debería ser «Mi libro». Por una vez, voy a pecar de optimismo y confiar en la posibilidad de esas futuras obras que contienen unos paréntesis.